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El uso de las pantallas y su afectación en el desarrollo evolutivo

El uso de las pantallas es cada vez más frecuente en todas las poblaciones. Las aplicaciones han avanzado exponencialmente, nos sirven para comunicarnos, trabajar, y sobre todo, es una herramienta que utilizamos en nuestro tiempo de ocio.

Desde logopedia y psicología, dos disciplinas que se encargan entre otras muchas cosas de prevenir dificultades de la comunicación, lenguaje, lectura, escritura, ámbito social, emocional, cognitivo y conductual, no pretendemos hablar desde la crítica por el uso que se realiza de las nuevas tecnologías, todo lo contrario, consideramos que en esta profesión nos beneficiamos constantemente de estos avances para lograr una mejor intervención con nuestros pacientes. Sin embargo, en paralelo hemos notado que la preocupación por los efectos que las pantallas están tendiendo en desarrollo infantil está siendo cada vez más evidentes y alarmantes.

Como consecuencia de la pandemia, este uso de pantallas en los niños/as ha aumentado considerablemente. No podemos olvidar que fue una actuación de emergencia. Padres teletrabajando, niños con mucho tiempo y poca sociabilización, en definitiva, fue una situación de “guerra” en la que nadie estaba preparado y tuvimos que afrontarlo de la mejor manera posible. Sin embargo, ahora es el momento de mirar con perspectiva y poder analizar que situaciones podemos cambiar para que el desarrollo infantil no se vea afectado. Siempre creemos que la información es poder, por eso queremos compartir aquellas evidencias científicas que se están mostrando sobre las consecuencias del uso prolongado de las pantallas en nuestros hijos, sobrinos, alumnos, etc. Para poder poner solución a tiempo.

En 2012 el investigador francés Michel Desmurguet publicó un estudio amplio sobre los efectos que la exposición a las pantallas producía en los niños/as “Efectos sobre el desarrollo cognitivo de los niños de una exposición crónica”. Las conclusiones que se extrajeron fueron que había varias afectaciones negativas en diferentes áreas del desarrollo:

- Pérdida de logros escolares

La falta de rutina y la necesidad de usar la pantalla puede hacer que rendimiento académico empeore. Debemos entender que los videos que se observan por internet se pueden pasar cuando queremos, no necesitamos esforzarnos, simplemente si no me gusta o me aburro paso al siguiente. Esta conducta no favorece la espera, ni el sacrificio. El refuerzo es inmediato. En el colegio esto no sucede así, ya que se pone en valor diferentes aptitudes como el esfuerzo, la espera, la capacidad para memorizar, etc.

- Retrasos en el desarrollo del lenguaje. 

Actualmente es más común encontrar a niños cada vez más pequeños (8 meses o 1 o 2 años) utilizando dispositivos electrónicos: móviles, Tablets, ordenadores… los pequeños cada vez tienen mas disponibilidad a ellos y hemos normalizado su uso. Muchos padres optan por recurrir a ellos como entretenimiento o alivio de rabietas, pero cada vez es más la evidencia científica de cómo afecta esta práctica en el desarrollo del lenguaje. El tiempo que los niños pasan con los dispositivos electrónicos impiden que puedan dedicarlo a otras actividades esenciales como jugar con otros niños, desarrollar habilidades para la comunicación, el lenguaje y la sociabilización. En los primeros tres años de vida la plasticidad cerebral de los niños es muy grande, esto favorece que las zonas del cerebro encargadas en desarrollar lenguaje realicen múltiples conexiones neuronales. La estimulación del lenguaje depende de una interacción con el entorno en la vida real, y no como ocurre con un aparato electrónico, ya que no proporciona ningún feedback, no responde ante ningún gesto, pregunta, balbuceo, palabra u onomatopeya, limitando la intención comunicativa. Muchos estudios han descubierto que el uso de pantallas en niños y niñas de menos de 2 años puede ser un factor de riesgo en el desarrollo del lenguaje. En clínica hemos observado un aumento en los retrasos del lenguaje debido a esta causa, afectando al lenguaje expresivo, disminuyendo la fluidez verbal, el número de palabras y de oraciones. En algunas ocasiones puede afectar a la comprensión del lenguaje verbal. El estudio publicado por la revista Jama Pediatrics ha concluido que existe una relación entre el número de horas de exposición a las pantallas y una disminución de la materia blanca del cerebro, por lo que perjudica al aprendizaje del lenguaje. ¿Qué ocurre con el juego simbólico? El juego simbólico ocurre cuando los niños imitan y desempeñan diferentes roles, para ello es necesario la imaginación y la creatividad. Para desarrollar estas habilidades entorno a los 2 y los 6 años es necesario estar presentes en el entorno, poder imitar y descubrir nuevos objetos, incluso el aburrimiento es un poderoso precursor de estas habilidades. No hay que tener miedo de que los pequeños se aburran, ya que le estamos dando la oportunidad de crear actividades nuevas, que el uso del móvil no facilita.

- Disminución en la capacidad de atención y concentración

La doctora en psicología y educación Catherine L’ecuyer comenta que las plataformas de streaming nos ofrecen reproducir contenidos a doble velocidad, y estos contenidos audiovisuales están llenos de estímulos para que no nos distraigamos. “Cuando nosotros veíamos la Abeja Maya, volaba lentamente con Willy y todo iba lento” ahora los dibujos van una velocidad muy rápida. Los niños se acostumbran a esa velocidad y eso no ocurre en el mundo real, y por lo tanto les aburre y aumenta la falta de atención en tareas más lentas y monótonas. La lectura de un libro aumenta las conexiones neuronales con las áreas del lenguaje, del control visual y cognitivo.

- Disminuye las horas de sueño

Las pantallas tienen un destello de iluminación de luz blanca, esta luminosidad altera la melatonina de nuestro organismo. Esta hormona es necesaria para inducir la fase REM del sueño. En esta fase nuestro cerebro reorganiza lo aprendido y descansa. - Problemas de salud física Las personas que mantienen un uso excesivo de pantallas pueden aumentar de peso un año después, favoreciendo la obesidad. El tiempo que pasamos frente a las pantallas suele ser sedentario, además estamos más expuestos a anuncios de comida. Suelen aparecer también conductas de comer en exceso frente a las pantallas.

- Aumento de la agresividad

Un estudio publicado con PLOS ONE en el que participaron 2400 familias, comparaba a los niños que pasaban menos de 30 minutos por día expuestos a pantallas y a aquellos que pasaban más de 2 horas por día. Se analizó que había un cinco por ciento de posibilidades más de tener problemas de conducta en aquellos niños que pasaban más tiempo usando pantallas. Se deberá tener en cuenta también que puede aumentar los problemas de ansiedad y reactividad emocional en los niños.

- Dificultades de sociabilización

El ser humano es un ser social, evolutivamente vivir en sociedad y compórtanos cumpliendo reglas sociales nos ha permitido mejorar como especie. La comunicación, la empatía, y aplicación de reglas sociales se desarrolla sociabilizándonos, y ¿que hemos necesitado? Imitar. Es cada vez mas frecuente ver grupos de niños y niñas sin poder imitar nada porque no se miran, no se comunican, porque la pantalla está interponiéndose entre esta interacción. ¿Cómo pueden resolver conflictos sociales nuestros hijos e hijas ni no se exponen a ellos? ¿Como pueden tolerar la frustración si están mirando videos con el móvil? ¿Cómo pueden comunicarse y aprender cómo se realiza un turno de palabra si no les damos la oportunidad de hacerlo? Además, cada vez es más frecuente que los niños estén comiendo con la tele o con el móvil. En nuestro día a día la cantidad de actividades a las que estamos sometidos tanto padres como hijos es vertiginosa, actividades extraescolares, colegio, deberes, etc. El momento de la comida o la cena es el único momento de compartir, y es el mejor momento. Comunicarnos sobre nuestro día, resolver conflictos, aprender a empatizar con los problemas de otros. Sin olvidar la importancia de descubrir las texturas de los alimentos, los colores, los sabores etc. ¿Qué ocurre si ponemos una pantalla en medio de todo esto?

                                                      Tiempo recomendado de tiempo de pantallas

Edad                  Tiempo recomendado

0-2 años             Nada de pantallas

2-5 años             Entre media hora y una hora al día

7-12 años           Una hora con un adulto delante. Nunca entre horas de comidas

12-15 años         Una hora y media

+ 16 años           Dos horas. Los dormitorios no deben tener pantallas.

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