El trastorno de Espectro Autista es una alteración neuroevolutiva que produce una desviación del desarrollo normalmente esperado, es decir, la persona con TEA muestra un comportamiento social y comunicativo no acorde ni a su edad ni a su desarrollo pero tampoco concuerda con el comportamiento de un niño más pequeño (como ocurriría en el caso del retraso).

El TEA no está dividido en categorías, sino que es un continuo en el que las áreas del desarrollo y del comportamiento están afectadas significativamente en mayor o menor grado. Estas áreas alteradas son:

Interacción social

Los niños con TEA tienen alterada la capacidad para comprender y entender a las personas, sus intenciones, sus estados emocionales y su mundo mental. Según LornaWing existirían tres estilos de interacción distintos:

•    Reservados: aquellos que tienden a evitar la interacción social
•    Pasivos: no inician las interacciones pero sí responden a ellas
•    Activa pero extraña: inician y responden a las interacciones pero no de la forma esperada en una relación natural.

Comunicación social

Se refiere a la pragmática del lenguaje, es decir, el conjunto de reglas necesarias para el correcto uso del lenguaje en un medio social. En los TEA esta comunicación social está significativamente alterada y por ello también lo está el lenguaje. En algunos casos, no se llega a desarrollar el lenguaje oral aunque se pueden utilizar otros sistemas de comunicación aumentativos; dentro de estos podríamos encontrar sistemas con ayuda (es necesario un soporte físico) como PECS (a través de pictogramas, fotografías, etc.) o sistemas de comunicación sin ayuda (sin soporte físico) como puede ser signos, gestos naturales, etc. Es necesario realizar una evaluación exhaustiva para implementar el sistema de comunicación más adecuado, adaptándolo a las necesidades  y capacidades de la persona.

En los casos en los que sí aparece lenguaje oral, éste tiene unas características peculiares como el mal uso de pronombres personales, repeticiones literales de palabras o frases (ecolalias), entonación plana o peculiar o no comprender aspectos del lenguaje tales como la ironía, bromas o dobles mensajes.

Suelen tener alterada la función declarativa (función para mostrar, compartir o declarar) y en menor grado, la función imperativa (función para pedir o rechazar cosas deseadas).  Las dificultades en comunicación en ocasiones conllevan problemas de conducta por no tener las herramientas necesarias.

Conducta

Los niños con TEA no tienen por qué tener problemas conductuales graves (autolesión, agredir) pero sí aparece un modo peculiar de comportamiento:

  • Patrones restringidos y repetitivos de conductas, actividades y/o intereses. Por ejemplo: el aleteo de las manos, la repetición de frases o palabras o el uso de forma repetitiva y no funcional de un juguete. 
  • Elevada rigidez que implica gran resistencia al cambio. Gran adherencia a las rutinas como comidas, trayectos, etc.
  • Intereses restringidos atípicos en cuanto a la intensidad y la fijación. Por ejemplo, hablar constantemente de la distancia entre planetas o querer jugar siempre con el mismo juguete. 
  • Reacciones anómalas ante estímulos sensoriales concretos. Por ejemplo sensación de dolor ante ruidos que no suelen provocarlo.

También aparecen otros procesos alterados como la atención conjunta y contacto ocular que no pueden englobarse en sólo una de las categorías anteriores. La atención conjunta o atención compartida es la habilidad de compartir la atención con otra persona mientras ambos comparten una actividad o prestan atención al mismo objeto. Por ejemplo señalar un objeto para que otra persona también lo mire. Como comentábamos, los niños con TEA suelen tener alterada esta función. Y el contacto ocular no aparece con la calidad y la frecuencia esperada para la edad cronológica de la persona con TEA.

Las alertas que nos deben llevar a consultar a un especialista como un psicólogo, logopeda o pediatra son:

  • No aparecen grandes sonrisas o expresión de gozo al adulto hacia los 6 meses
  • No hay intercambio de sonidos, sonrisas o expresiones faciales desde los 9 meses
  • No aparece el balbuceo a los 12 meses
  • No hace gestos como señalar o decir adiós con la mano a los 12 meses
  • No dice palabras sencillas a los 16 meses
  • No aparecen frases espontáneas de 2 palabras (no ecolalias) a los 24 meses
  • Pérdida en cualquier área del lenguaje o habilidad social a cualquier edad

En los niños de 2 y 3 años son señales de alarma muy significativas:

  • Mirar de manera diferente a la cara de los demás o no hacerlo
  • No compartir el interés o el placer con otras personas
  • No mostrar respuesta cuando se le llama por su nombre
  • No señalar con el dedo índice para mostrar o compartir
  • No traer cosas para enseñarlas a los demás

Entre los 18-24 meses en el desarrollo normotípico aparecen estas conductas:

  • Interés por los iguales
  • Aparece el juego simbólico mediante la simulación de cuidar un muñeco o hablar por teléfono con otro objeto
  • Utiliza el dedo índice para señalar o indicar interés por algo
  • Trae objetos para enseñarlos
  • Imita a los adultos
  • Cuando el adulto señala un objeto, el niño mira lo que éste señala
  • Observa la reacción de los adultos cuando tiene que enfrentarse a una situación desconocida